LOS CAMINOS DEL VIENTO. EDUARDO GALEANO

RESCATE: SE CONSUMA EL ENGAÑO. JUAN TORRES LÓPEZ

Posted: 04 Jul 2012 01:30 AM PDT

RESCATE: SE CONSUMA EL ENGAÑO. JUAN TORRES LÓPEZ
Primero los gobiernos les crearon las condiciones para que financiaran una burbuja de crédito sin precedentes y con la que han ganado docenas de miles de millones de euros. Dictaron leyes de suelo para que los promotores les pidieran préstamos que financiaran construcciones en todas las esquinas de España, que irían quedándose vacías y sin vender cada vez en mayor número. Aumentaron las facilidades fiscales para promover las ventas y desincentivaron el alquiler y el consumo colectivo de servicios de ocio o residencia.
Solo de 2000 a 2007, los bancos multiplicaron el crédito total destinado a la actividad productiva por 3,1, el dirigido a la industria por 1,8, el de la construcción por 3,6 y por 9 el dirigido a la actividad inmobiliaria. Y eso que cada vez disponían de menos depósitos para generarlo: en 2000 la banca española recibía 1,43 euros en depósitos por cada euro que concedía a crédito, mientras que en 2007 solo 0,76 euros.
No contentos con los beneficios que les daba el negocio inmobiliario que condenaba al monocultivo a la economía nacional, impusieron políticas de bajos ingresos y recortes salariales para que las familias y pequeños empresarios vivieran en el filo de la navaja y tuvieran que endeudarse hasta las cejas.
Pero no contentos con obtener beneficios normales, los bancos utilizaron a sus tasadores para aumentar artificialmente los activos sobre los cuales iban a dar créditos, para así generar más deuda y cobrar comisiones más suculentas y recurrieron a todo tipo de prácticas comerciales predatorias para fomentar el consumo: manejaban a su antojo los índices de referencia, incluían la abusiva cláusula que autoriza al banco a vender el piso en subasta notarial si se produce el impago de la deuda, reclamaban importes elevadísimos por cuentas que creían canceladas, cobraban comisiones leoninas (más que en cualquier otro lugar de Europa) por cualquier cosa, giraban una y otra vez un recibo inatendido por el cliente generando múltiples gastos de reclamación por una misma deuda, embargaban saldos en cuentas corrientes sin respetar lo establecido en la ley… hasta cuatro folios me ocupa el listado de malas prácticas que han recopilado las asociaciones de usuarios, es imposible consignarlas todas aquí. Y eso, por no hablar de las estafas estrella, que han podido suponer un auténtico robo de entre 12.000 y 15.000 millones de euros, si no más, mediante las participaciones preferentes, las cláusulas suelo, etc.
Mientras sucedía todo esto, las autoridades dejaron hacer, consintieron las tropelías bancarias y permitieron que se inflase la burbuja sin cesar, haciendo oídos sordos a todas las advertencias.
El actual Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, decía en 2003: “no existe una ‘burbuja inmobiliaria’ (…) el concepto de burbuja inmobiliaria es una especulación de la oposición que habla insensatamente de la economía de ladrillo y olvida que la construcción es un sector fundamental para la economía del país y en el que trabajan cerca de un millón de personas” (El Mundo 2  de octubre de 2003). Y el más tarde Ministro de Economía, Pedro Solbes, afirmaría que quienes auguraban el riesgo de recesión por esa causa “no saben nada de economía” (El País, 11 de febrero de 2008).
Los dirigentes de uno y otro partido negaban lo que hiciera falta, por muy evidente que fuese para el resto de los españoles, con tal de dejar que los banqueros y los grandes empresarios de la construcción literalmente se forraran a costa de todos los españoles.
El gobernador del Banco de España que había colocado el PP, Caruana, se pasaba por el arco del triunfo la denuncia de sus inspectores que en 2006 le señalaban formalmente que no se hacía nada frente a un endeudamiento creciente y muy peligroso de la banca española. Pero eso sí, no había declaración suya o más tarde de su sucesor, el socialista Férnandez, en la que no reclamasen moderación salarial y recortes de gasto social.
Pero gracias a todo ello, los bancos españoles se convirtieron en los más rentables del universo, justo, eso sí, en la misma medida en que situaban a nuestra economía entre las más vulnerables.
Cuando estalló la burbuja y ya no se iba a poder disimular lo que había pasado, el inmenso negocio que los bancos habían hecho a costa de la deuda, todos consintieron en disimular.
Permitieron que los bancos declarasen en balance los activos dañados a precios de adquisición siendo cómplices así de un engaño descomunal que hirió de muerte la credibilidad de nuestra economía porque, por mucho que Zapatero dijese en septiembre de 2008 -como le dictaban Botín y compañía- que el sistema financiero español era “el más sólido del mundo”, los inversores y prestamistas internacionales sabían lo que de verdad había hecho la banca española.
Los dos grandes partidos, a los que se  suman los de los nacionalistas de derechas de Cataluña y el País Vasco, colocaron en las cajas de ahorros a sus amigos y militantes y crearon una red de oligarquías provinciales que alentó la especulación, extendió la corrupción y que comenzó a llevar al desastre a la gran  mayoría de las entidades, al convertirlas en clones de los bancos privados, sin tener capacidad real ni naturaleza legal para serlo.
Y para facilitar la recuperación de los bancos mas grandes y dejarles a ellos todo el mercado consensuaron la ley de cajas que las llevaba a su bancarización forzada, para provocar cuanto antes su caída y el reforzamiento por esa vía de los bancos más grandes.
Claro que, a cambio, esos mismos partidos han recibido cientos de millones de préstamos para ir ganando las elecciones, ahora uno luego otro, que no devuelven, y han podido colocar en sus consejos de administración, o en los de empresas participadas, a docenas de ex dirigentes o socios.
Luego, cuando el sistema saltaba por los aires porque a los alemanes les consumía el ansia de cobrar los préstamos que con la misma compulsión habían dado a los bancos españoles, todos se concitaron para negar que iban a pedir un rescate. Diez días hace que lo negaba rotundo el presidente Rajoy: “no va a haber ningún rescate de la banca española” (EFE 28 de mayo).
Y cuando lo han pedido, niegan lo que efectivamente han pedido: 100.000 millones de euros para entregar a la banca y que vamos a pagar todos los españoles. Niegan que vaya a tener efecto sobre el déficit y la prima de riesgo, cuando será el Estado quien tenga que devolverlo (¿cómo lo harían unas entidades que se capitalizan precisamente porque no tienen dinero?) y tratan de hacer creer que es algo positivo y una ayuda generosa: “Las noticias que traemos hoy son positivas”, dijo el Ministro de Guindos cuando empezaba la rueda de prensa que dio ayer para anunciar el rescate.
Nos han engañado a todos cuando dicen que van a rescatar a España cuando lo que van a hacer es hundirla para años. Nos han engañado los bancos, nos han engañado los gobiernos del PSOE y del PP. Nos han engañado los dirigentes europeos que están borrachos de ideología neoliberal y no se dan cuenta de que las medidas que toman llevan al desastre a los países que las aplican (¿o acaso es que está mejor la economía de Portugal, por no hablar de los ciudadanos portugueses, desde que fue “rescatada”?). Nos ha engañado el Fondo Monetario que se ha sacado de la manga un informe deprisa y corriendo solo para justificar la decisión ya tomada y en el que cifra las necesidades de financiación de la banca española en una horquilla que sitúa, nada más y nada menos, que entre 45.000 millones y 119.000 millones de euro. ¿En qué quedamos?
Y nos engañarán esta tarde el presidente Rajoy y el Príncipe Felipe si es que definitivamente se han ido a ver el partido de fútbol cuando griten ¡España, España!, porque lo que están demostrando es lo contrario: España, los españoles de abajo, les importamos un pepino. Ellos y el resto de los políticos que han permitido lo que acabo de señalar, junto a los banqueros y los grandes beneficiarios de la burbuja y de la crisis, que tendrían que vivir 500 años más para disfrutar de todo lo que han ganado a costa de los españoles, son los responsables de este engaño descomunal. Hay que pedirles cuentas a todos y echarlos para siempre.
MIS AHORROS SU BOTÍN

Posted: 03 Jul 2012 10:30 PM PDT

NO NECESITAMOS RECORTES, NECESITAMOS REFORMAS. FERNANDO SÁNCHEZ SALINERO

Posted: 03 Jul 2012 01:00 AM PDT

 NO NECESITAMOS RECORTES, NECESITAMOS REFORMAS
“A veces es más fácil vivir en la mentira”. De la película Atrápame si puedes.
La ceguera no nos deja ver que, muchas veces, al recortar lo que estamos cortando es la red con la cogemos el pescado que necesitamos para comer. Recortar está al alcance del más tonto del pueblo, reformar con acierto, no. Lo ves en las empresas, lo ves en el país y comprendes que ése no es el camino.
Estoy, no sólo a favor, sino entusiastamente a favor del recorte del despilfarro, tanto en una empresa, una familia y un estado, que es mucho y en muchos casos muy fácilmente identificable. Pero para la situación que nos encontramos como país, y en muchos casos de las empresas, ¡no es la solución! Ya es tarde para los recortes. Los recortes se tenían que haber hecho hace mucho tiempo. Las aspirinas son para cuando tienes catarro, cuando el cuadro a evolucionado a pulmonía, necesitas penicilina.
Vamos a poner un ejemplo con un negocio como un restaurante, que tenga pocos clientes y sea deficitario. Cada día que pasa se endeuda un poco más y ha agotado la posibilidad de pedir dinero, porque ya nadie se lo da, dado que dudan que lo vaya a devolver.
Situación de muchos países y de muchas empresas
Primero hay que preguntarse cómo ha llegado allí. Porque si no entendemos las causas, no podremos arreglar la situación.
Vemos, por ejemplo, que hace años el dueño hacía de maitre, recogía las reservas, ayudaba a la limpieza y a descargar la mercancía. Vamos que estaba allí, currando y atendiendo personalmente a los clientes.
El país sufrió una neurosis espejísmica de riqueza súbita y comenzamos a ir a los restaurantes como gastrónomos acaudalados. ¡Qué cocinen los inmigrantes!
El dueño del restaurante comienza a subir los precios, triplica lo que le cuesta el vino, y cree que ha descubierto la fuente del maná. Empieza a llegar un poco más tarde al curro, contrata a una chica para que le anote las reservas. Tiene otro camarero para descargar material, ha creado la figura de jefe de sala para que haga la función de maitre y él se pasea en ropa “casual” de marcas con profusión de bordados (que parece un piloto de fórmula 1), saludando a los clientes de más relumbrón, va a la caja, extrae todo su jugo, y dice frases del estilo: un negocio en el que tenga que estar yo físicamente no es un negocio… (a mí me lo han dicho muchas veces) ¡Madre mía, las cosas que se oyen!
También ha “colocado” a su sobrino, el hijo de su hermana, que ni en los tiempos de abundancia tenía trabajo el “angelico”.
Paralelamente se ha comprado un barco y una casa que ya quisiera Obama y que le ha supuesto una hipoteca que antes sólo pedía la General Motors.
Obviamente, esto ha derivado en unos costes inasumibles.
Y entonces llega la crisis y aquello empieza a ir mal. En vez de bajar los precios, los sube, “con 2 cojines”, porque “necesita” 6.000 € al mes para vivir. Vivir con menos no es vivir, es ir tirando. ¿Qué hace? Lo primero endeudarse, como buen español. Antes muerto que sencillo. Si el banco me deja dar una patada pa´lante, la doy. Vivimos en el patadapalantismo total. Si lo puedes arreglar mañana, ni se te ocurre intentarlo hoy. Tienes que cruzar los dedos y repetir a la luz de una vela: “los milagros existen, los milagros existen”.
Como eso llega un momento que no se sostiene, y ha visto a Zp y a Rajoy con los recortes, pues él a recortar.
¿Cómo recorta? Bajada de sueldos a “to perro quisqui”. Da igual si son piezas clave o prescindibles; Atornillar a los proveedores, que andan jodidos y tragan con todo; Y a recortar en la calidad y cantidad de lo que damos. Peores productos y más escasos, que los clientes no se enteran 😉
¿Qué pasa? Que los empleados buenos (los que hacen viable el negocio) se las piran. Te quedan los mataos que no quiere nadie. Algunos proveedores, tan atornillados están, que quiebran o te dejan de vender y los clientes “milagrosamente” se vuelven de forma repentina muy exigentes y comparan con más sitios y calidades.
Si la cosa sigue apretando -que va a seguir-, continuamos con los recortes. ¿Cómo? Hay que echar a gente a la calle. ¿Con qué criterio? Primero, hay que echar a los que más barato sea la indemnización, da igual si son los mejores o no. ¡A mi sobrino NO! que tengo un lío familiar, aunque es el menos capaz y el más broncas. ¡Al jefe de sala NO! que si no, me toca currar en un trabajo que ya no me mola nada. Con lo que vemos las empresas de España con más cargos intermedios y familiares que trabajadores ajenos. Y, claro, el mercado, no te compra esa película.
Y entonces llegamos al “estilo sur de Europa”: me muevo entre “me financian o cierro del todo”. Cualquier cosa antes que REFORMAR. Y ¿Qué es reformar? Pues REINVENTARSE. Que muchas veces es volver a los orígenes, adaptando el negocio al siglo XXI. Es muy probable que tengamos que estudiar para remozar el negocio, desde cursos de cocina, porque la gente no quiere seguir comiendo la misma fabada que hace 30 años, a mejorar en la gestión, el marketing, hasta en informática. Si la fiesta se ha terminado, se ha terminado. Y cuanto más tardemos en aceptarlo a nivel individual, más duros serán los ajustes.
Y a nivel país, tres cuartos de lo mismo. Que no es cuestión de recortar en sanidad (que también, que había un derroche de la leche), lo que hay que hacer es entrar a racionalizar la gestión de los hospitales. ¿Conocéis a gente que trabaje en un hospital? A mí lo que me cuentan da miedo. La cara de mucha gente es más grande que la fachada del propio hospital, pero ¿quién le pone el cascabel al gato? Nadie. El estilo “o me financian o se colapsa del todo” está completamente instaurado. Lo mismo pasa con la educación, con las prestaciones de desempleo, con miles y miles de empleados públicos metidos a dedo que no tienen ningún cometido, con la sobredimensión de las autonomías con más políticos y agregados casi que ciudadanos, con el inmenso fraude de la formación bonificada, con muchas pensiones por enfermedad, con muchas bajas laborales…
¿Todo el mundo es así? Obviamente no, pero todos sabemos lo que está ocurriendo en nuestra sociedad.
El restaurante “España” no es viable como negocio así gestionado, nos pongamos como nos pongamos, como muchas PYMES o grandes empresas. Pero la gente se empeña en no querer verlo. Ahora se está poniendo de moda que se vote bajar voluntariamente el sueldo en las empresas para que no haya EREs. Con lo que consiguen que todos cobren menos, pero siga sobrando la misma fuerza productiva, vamos, que el sobrino, el jefe de sala, la chica que coge las reservas allí siguen, aunque haya dos reservas a la semana.
Estas afirmaciones para muchos serán impopulares, pero el restaurante del ejemplo puede cambiar completamente el menú; racionalizar la mano de obra; el jefe ponerse a currar de verdad; ajustar los márgenes; tratar de encontrar nuevos clientes de forma ocurrente… Cualquier cosa, menos gestionar como se gestionaba en el siglo XX un restaurante.
Espero que estas pequeñas aportaciones sirvan para que algunos se replanteen su situación y decidan reformar en vez de recortar. Me consta que hay muchos que ya han empezado, ¿llegaremos a tiempo?
AL PAN, PAN Y AL CIRCO, CIRCO. EMILIANO GARAYAR

Posted: 03 Jul 2012 03:23 PM PDT

AL PAN, PAN Y AL CIRCO, CIRCO
Sábado, después de dos semanas de pasión y dolores, con la prima disparada, pero indemne, Europa acude al rescate de… A partir de ahí vienen tantas interpretaciones de lo acaecido como opinadores. La frase se puede completar con “Reino de España”, “FROB”, “Sistema Financiero”, “Banca Española”, “Euro” y, paradójicamente, hasta “Europa”.
Esto es, una esquizofrénica Europa al rescate de sí misma, que ya decía mi abuela que la caridad bien entendida empieza por uno mismo.
Tras meses de tribulaciones ante el inefable y fatal desenlace de una intervención europea de nuestra sacrosanta soberanía nacional, todo el País se pasa el domingo absorto ante la pantalla del televisor. ¿Siguiendo la rueda de prensa “canaria” del Presidente del Gobierno (por aquello de que parece llevar una hora menos que el resto)? No. No. No. Toca final de Roland Garros con Nadal batiéndose el cobre por batir el récord de Bjorn Borg; primer partido de La Roja en la Eurocopa, que se estrena contra uno de nuestros habituales y azules demonios (Italia);  para cerrar con el Gran Premio de Fórmula Uno en Canadá (Alonso sale tercero con un coche ya competitivo).
Pues bien, si aún a estas horas no sabemos si el sábado fue Trafalgar, o el principio del fin de la crisis, tan desorientados o más nos hemos quedado en lo deportivo. Hemos podido perder los muebles, hemos sorteado de momento un desenlace fatal, y la conclusión de todo ello está por ver, pero parece que seguimos dependiendo de nosotros mismos. Al menos, en lo deportivo.
Hoy, que la marca España está en horas bajas, nuestros deportistas de élite son sin duda sus mejores embajadores. Ello explica también la animadversión que generan en determinados públicos de natural hostiles hacia lo español, y campañas no siempre fundadas sobre la limpieza de sus éxitos. Pero las gestas atléticas no sirven para transformar una realidad económica y social tan complicada como la que nos toca vivir en España desde hace unos años. No podemos caer en el efecto República Democrática Alemana (DDR), donde la pobreza en casa se tapaba con la alquimia de sus gestas olímpicas.
El “circo” es alimento del espíritu, mas, desgraciadamente, no del cuerpo. Es una ilusión. Y en esta hora, precisamente de lo que se trata es de desembarazarse de los ilusionistas de la banca y la política para poner negro sobre blanco las vergüenzas financieras tanto tiempo cubiertas por el silencio cómplice de muchos. Si el foco que traiga luz y taquígrafos a los balances del sistema financiero español son los famosos 100.000 millones del “préstamo blando”  de este 9 de junio de 2012, bienvenidos sean.
LOS CAMINOS DEL VIENTO. EDUARDO GALEANO

Ojalá seamos dignos de tu desesperada esperanza.
Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos, porque de nada sirve un diente fuera de la boca, ni un dedo fuera de la mano.
Ojalá podamos ser desobedientes cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia o violan nuestro sentido común.
Ojalá podamos merecer que nos llamen locos, como han sido llamadas locas las Madres de Plaza de Mayo, por cometer la locura de negarnos a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.
Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena, porque hemos sido mal hechos, pero no estamos terminados.
Ojalá podamos ser capaces de seguir caminando los caminos del viento, a pesar de las caídas y las traiciones y las derrotas, porque la historia continúa, más allá de nosotros, y cuando ella dice adiós, está diciendo: hasta luego.
Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible ser compatriota y contemporáneo de todo aquel que viva animado por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza, nazca donde nazca y viva cuando viva, porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo.
 Palabras de agradecimiento al recibir el Premio Stig Dagerman
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Acerca de Entre Madrid y Cadiz

Me crie en una familia numerosa, soy la mayor de 9 hermanos; mi infancia ha sido muy significativa para mí por varias razones, fue una infancia feliz, rodeada de una familia extensa, con muchos primos, masculinos porque los más próximos por edad a mí, tanto de hermanos como primos son varones, chicas, las primas del Puerto, con mi primera hermana me llevo 5 años, de chica siempre deseaba que crecieran pronto para que jugaran conmigo al elástico y a la comba; para mí “las niñas” . Me crié en Madrid y siempre de niña tenía el trasiego entre Madrid y el Puerto, Como éramos familia numerosa, de 1ª grado, el tren entre las dos ciudades era barato, por lo que desde los 13 años he viajado sola mucho en “El rápido y el exprés”. Sobre esto tengo muchas historias de trenes que contar. Desde siempre “El sur” me ha llamado intensamente, pero también tengo que reconocer que no sería la misma si no hubiera vivido en la gran ciudad, que te aporta cantidad de experiencias, que yo contrastaba con las de el extremo sur de la península; veía sobre todo una gran diferencia, empezando por el carácter de mi padre que se había criado en el puerto, de madre portuguesa, la forma de entender la vida, pausada, de disfrute, sencilla y austera. la figura de mi padre me influyo poderosamente, me quedo con sus valores: La justicia, la honestidad, reírse de los puritanos, su valentía y sentido común, el recibió una educación clasista y timorata que se sentía más en el sur ,pues Madrid ofrecía una variedad de estilos y formas mucho menos encorsetadas. Según fui siendo consciente me hacía sentir triste la anomia de las grandes urbes, un sentimiento de soledad que acompaña a la muchedumbre en la gran ciudad, yo veía mucho más humano y amable la forma de vida en el sur y desde muy joven decidí vivir aquí, en el sur, criar a mis hijos en esta tierra; recuerdo claramente que no quería tener hijos en Madrid. Soy de la época de “La ciudad me mata” y ese era el sentimiento, controvertido porque la movida madrileña de los 80 me pillo en Madrid y eso fue impresionante, vivirlo fue como un fulgor en medio del gris predominante. Podría contar mucho y amenazo con hacerlo algún día pues esta época tiene mucha sustancia, fue un cambio radical desde una educación de elite franquista en un colegio de monjas>las Irlandesas de BVM> donde tuve de compañera a la esposa de nº ministro de justicia; el día del atentado de ETA a Carrero Blanco yo estaba en clase a menos de un kilometro del colegio de los Jesuitas a donde iban mis hermanos menores y donde cayó el coche que había volado por los aires, las monjas nos asustaron con aires de guerras pues mi compañera María del mar era hija de Utrera Molina que acompañaba a Carrero Blanco a misa. Recuerdo vivamente volver a casa antes de acabar el horario de clase, llorando, llevando a mis hermanas y primas de vuelta a casa, era la mayor.Nosotras solo sabíamos lo que nos contaban y el mundo estaba cambiando rápidamente.
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