ALTERNATIVAS, COOPERACIÓN INTERNACIONAL, DECRECIMIENTO, DESARROLLO, ECOLOGÍA, LÍMITES, NORTE, POBREZA, POSDESARROLLO, REDES, RIQUEZA, SUR
Del desarrollo al posdesarrollo: otra cooperación es posible y deseable
In cooperación internacional 30 octubre 2012

Blog de un activista e investigador ecologista - Esta web se ha trasladado a http://florentmarcellesi.eu/

Por Florent Marcellesi, autor del libro Cooperación al posdesarrollo. Bases teóricas para la transformación ecológica la cooperación al desarrollo, Bakeaz, 2012.

Artículo publicado en la revista Pueblos, nº 54.

A la ‘Cooperación al desarrollo’, el concepto de “desarrollo” no le da solo la mitad de su denominación sino, y sobre todo, gran parte de su identidad. Consagrado en 1949 de la mano de Truman —el entonces presidente de los Estados Unidos quien le promovió como contribución “a la mejoría y al crecimiento de las áreas subdesarrolladas”—, el desarrollo se ve hoy profundamente cuestionado por la crisis socio-ecológica que sacude las bases de la civilización industrial.

¿Por qué es necesario superar el concepto de desarrollo?

Desde la segunda guerra mundial, la historia del desarrollo realmente existente se ha convertido en un programa donde la sociedad industrial es el estado terminal de la evolución social y donde se reduce la…

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Acerca de Entre Madrid y Cadiz

Me crie en una familia numerosa, soy la mayor de 9 hermanos; mi infancia ha sido muy significativa para mí por varias razones, fue una infancia feliz, rodeada de una familia extensa, con muchos primos, masculinos porque los más próximos por edad a mí, tanto de hermanos como primos son varones, chicas, las primas del Puerto, con mi primera hermana me llevo 5 años, de chica siempre deseaba que crecieran pronto para que jugaran conmigo al elástico y a la comba; para mí “las niñas” . Me crié en Madrid y siempre de niña tenía el trasiego entre Madrid y el Puerto, Como éramos familia numerosa, de 1ª grado, el tren entre las dos ciudades era barato, por lo que desde los 13 años he viajado sola mucho en “El rápido y el exprés”. Sobre esto tengo muchas historias de trenes que contar. Desde siempre “El sur” me ha llamado intensamente, pero también tengo que reconocer que no sería la misma si no hubiera vivido en la gran ciudad, que te aporta cantidad de experiencias, que yo contrastaba con las de el extremo sur de la península; veía sobre todo una gran diferencia, empezando por el carácter de mi padre que se había criado en el puerto, de madre portuguesa, la forma de entender la vida, pausada, de disfrute, sencilla y austera. la figura de mi padre me influyo poderosamente, me quedo con sus valores: La justicia, la honestidad, reírse de los puritanos, su valentía y sentido común, el recibió una educación clasista y timorata que se sentía más en el sur ,pues Madrid ofrecía una variedad de estilos y formas mucho menos encorsetadas. Según fui siendo consciente me hacía sentir triste la anomia de las grandes urbes, un sentimiento de soledad que acompaña a la muchedumbre en la gran ciudad, yo veía mucho más humano y amable la forma de vida en el sur y desde muy joven decidí vivir aquí, en el sur, criar a mis hijos en esta tierra; recuerdo claramente que no quería tener hijos en Madrid. Soy de la época de “La ciudad me mata” y ese era el sentimiento, controvertido porque la movida madrileña de los 80 me pillo en Madrid y eso fue impresionante, vivirlo fue como un fulgor en medio del gris predominante. Podría contar mucho y amenazo con hacerlo algún día pues esta época tiene mucha sustancia, fue un cambio radical desde una educación de elite franquista en un colegio de monjas>las Irlandesas de BVM> donde tuve de compañera a la esposa de nº ministro de justicia; el día del atentado de ETA a Carrero Blanco yo estaba en clase a menos de un kilometro del colegio de los Jesuitas a donde iban mis hermanos menores y donde cayó el coche que había volado por los aires, las monjas nos asustaron con aires de guerras pues mi compañera María del mar era hija de Utrera Molina que acompañaba a Carrero Blanco a misa. Recuerdo vivamente volver a casa antes de acabar el horario de clase, llorando, llevando a mis hermanas y primas de vuelta a casa, era la mayor.Nosotras solo sabíamos lo que nos contaban y el mundo estaba cambiando rápidamente.
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