Sinopsis de “Caliban y la bruja” de Silvia Federichi

Fechas clave: 1486: publicación del Malleus Maleficarum; 1492: Cristobal Colon ocupa las Américas. Estas son las fechas que señalan la culminación de la crisis del mundo feudal, como resultado de largas luchas de los campesinos y los artesanos . La servidumbre estaba llegando a su fin, a pesar del intento sostenido de los gobernantes para recuperar el poder. La globalización comenzó cuando las élites europeas adjuntan América a Europa. Con el surgimiento del protestantismo, la mendicidad sie ve como un pecado y se  criminaliza

La población  de los siglos XVI Y XVII comienza a ser tratada como un instrumento de creación de riqueza; esto cambia la actitud general de la procreación y la fertilidad.

A) Una explicación de la caza de brujas es el intento de apoderarse del cuerpo de la mujer con el fin de controlar la fuente de mano de obra. Al igual que el comercio de esclavos, la caza de brujas se convirtió en un medio para controlar a las mujeres, con la criminalización de la autonomía reproductiva. La utilidad económica de la procreación exigió el establecimiento de un control directo sobre el proceso reproductivo. La severidad del castigo del infanticidio surgió en el mismo período, al igual que la pena de muerte para el aborto. La caza de brujas fue instrumental para la apropiación de los cuerpos de las mujeres para la reproducción del trabajador. Esto continúa hasta nuestros días. Incluso ahora, el Estado está luchando para controlar la producción de la vida, evidentemente, en el auge de las tecnologías de reproducción y los intentos de hacer la reproducción independiente de los cuerpos de las mujeres.

B) El desarrollo de la nueva disciplina de trabajo y la intensificación del trabajo – a pesar de la tecnología, ahora trabajamos más que nunca – se inicia en el mismo período que la caza de brujas. La élite se ve en todos los aspectos de la vida (festivales, actividades de la comunidad) como algo a ser eliminados como superfluo. Un ataque se libra en todas las formas de la sexualidad que es ‘improductivo’. La satanización de la sexualidad femenina fue de la mano con la nueva disciplina de trabajo.

C) El proceso mediante el cual el trabajo que va en la reproducción de la vida se devalúa. Toda actividad que sea útil para la reproducción de la capacidad para trabajar está declarada como no laboral. Con el capitalismo toda la actividad reproductiva se convirtió feminizada, y las mujeres se convierten expulsado del trabajo asalariado. Trabajo de las mujeres desaparece como trabajo. La división del trabajo es la base de un trabajo o jerarquía a lo largo de las líneas de género, y el salario es la herramienta de separación. La violencia que caracteriza la relación entre el hombre y la mujer se incorpora en esta disparidad. La ideología de la caza de brujas, dice que hay algo malo en las mujeres que tienen dinero, de hecho la más comúnmente perseguido es la prostituta. La Caza de brujas en sí no causó esta devaluación de la reproducción; que era más bien el producto de una reestructuración del capitalismo. No obstante, la caza de brujas era necesaria para disciplinar a las mujeres en este nuevo papel, para crear nuevas funciones e identidades que han naturalizado la explotación de las mujeres, ocultando y haciendo que parezca como algo de la naturaleza.

Las raíces del sexismo y el racismo son las mismos: una situación en la que necesita trabajadores sin derechos. La esclavitud es esencial para este proceso de acumulación y éstos no han sido uno los acontecimientos del tiempo; estos desarrollos se convirtieron estructural a la sociedad capitalista. En los últimos veinte años se puede ver una evolución similar. Por una globalización basada en la expropiación de tierras, la migración, el aumento del empobrecimiento de las mujeres, la prostitución masiva, mercados bebé etc Como resultado de las actuales unidades de globalización, ha habido una explosión de la violencia contra las mujeres. En los últimos quince años ha habido un retorno a la caza de brujas, en Ghana, por ejemplo. La redefinición de la posición social de la mujer se convierte a la mujer en una especie de compensación por la pérdida del hombre de poder. La mujer es un nuevo común, visto como la nueva naturaleza, como el agua, etc, algo que todos pueden ir a buscar.

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Acerca de Entre Madrid y Cadiz

Me crie en una familia numerosa, soy la mayor de 9 hermanos; mi infancia ha sido muy significativa para mí por varias razones, fue una infancia feliz, rodeada de una familia extensa, con muchos primos, masculinos porque los más próximos por edad a mí, tanto de hermanos como primos son varones, chicas, las primas del Puerto, con mi primera hermana me llevo 5 años, de chica siempre deseaba que crecieran pronto para que jugaran conmigo al elástico y a la comba; para mí “las niñas” . Me crié en Madrid y siempre de niña tenía el trasiego entre Madrid y el Puerto, Como éramos familia numerosa, de 1ª grado, el tren entre las dos ciudades era barato, por lo que desde los 13 años he viajado sola mucho en “El rápido y el exprés”. Sobre esto tengo muchas historias de trenes que contar. Desde siempre “El sur” me ha llamado intensamente, pero también tengo que reconocer que no sería la misma si no hubiera vivido en la gran ciudad, que te aporta cantidad de experiencias, que yo contrastaba con las de el extremo sur de la península; veía sobre todo una gran diferencia, empezando por el carácter de mi padre que se había criado en el puerto, de madre portuguesa, la forma de entender la vida, pausada, de disfrute, sencilla y austera. la figura de mi padre me influyo poderosamente, me quedo con sus valores: La justicia, la honestidad, reírse de los puritanos, su valentía y sentido común, el recibió una educación clasista y timorata que se sentía más en el sur ,pues Madrid ofrecía una variedad de estilos y formas mucho menos encorsetadas. Según fui siendo consciente me hacía sentir triste la anomia de las grandes urbes, un sentimiento de soledad que acompaña a la muchedumbre en la gran ciudad, yo veía mucho más humano y amable la forma de vida en el sur y desde muy joven decidí vivir aquí, en el sur, criar a mis hijos en esta tierra; recuerdo claramente que no quería tener hijos en Madrid. Soy de la época de “La ciudad me mata” y ese era el sentimiento, controvertido porque la movida madrileña de los 80 me pillo en Madrid y eso fue impresionante, vivirlo fue como un fulgor en medio del gris predominante. Podría contar mucho y amenazo con hacerlo algún día pues esta época tiene mucha sustancia, fue un cambio radical desde una educación de elite franquista en un colegio de monjas>las Irlandesas de BVM> donde tuve de compañera a la esposa de nº ministro de justicia; el día del atentado de ETA a Carrero Blanco yo estaba en clase a menos de un kilometro del colegio de los Jesuitas a donde iban mis hermanos menores y donde cayó el coche que había volado por los aires, las monjas nos asustaron con aires de guerras pues mi compañera María del mar era hija de Utrera Molina que acompañaba a Carrero Blanco a misa. Recuerdo vivamente volver a casa antes de acabar el horario de clase, llorando, llevando a mis hermanas y primas de vuelta a casa, era la mayor.Nosotras solo sabíamos lo que nos contaban y el mundo estaba cambiando rápidamente.
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