CONCLUSIONES SOBRE POLÍTICAS SOCIALES MUNICIPALES EN LA CONFERENCIA POLITICA MUNICIPIOS EN TRANSICIÓN

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Igualdad, solidaridad, Política de salud integral

IGUALDAD: ECONOMIA DE LOS CUIDADOS

Nuestra sociedad se sostiene sobre el trabajo invisibilizado de las mujeres que paren, cuidan a de niños, enfermos y personas necesitadas de ayuda (dependientes); se encargan de lo que se puede llamar la economía de la vida, una economía que no cuenta en el PIB pero que sin embargo es imprescindible, es el fundamento de la sociedad. Está situación hipoteca la capacidad de la mujer para desarrollar otros aspectos de su vida y marca una clara difencia material y cultural con respecto al hombre. La economía de los cuidados es un sector a desarrollar imprescindible si queremos una sociedad igualitaria, amable con las personas dependientes, es un potente sector que redistribuye riqueza, permite una mayor cohesión social e inicia el camino hacia una sociedad más justa y humana.

Pero la realidad a día de hoy es bien distinta ya que la tímida ley de la dependencia está siendo desmantelada con la excusa de la crisis; vemos como los ayuntamientos más endeudados subcontratan los servicios de grandes empresas como la filial de ACS (Florentino Perez), el panorama nos muestra como el sector sociosanitario es considerado una forma de acumulación de riqueza y las políticas neoliberales entregan el estado del bienestar a estas empresas que someten a sus trabajadoras a condiciones más que precarias.

¿Cómo podemos tener municipios que den respuesta a la demanda de cuidados?

Las empresas de economía social, en régimen de cooperativa, pueden ser una veta de empleo, promover desde los municipios  unos servicios de calidad y cercanos, que dejen la riqueza que generan allí donde trabajan. Es deseable que el municipio se ocupe de la mejor forma de proveer  servicios sociales, con garantía de calidad, transparencia, participación y fiscalización periódica de su trabajo.

IGUALDAD HOMBRE/MUJER

Partimos de una situación de desigualdad, falta de reconocimiento y violencia hacia la mujer que hay que cortar de plano, las agresiones, las muertes, los mensajes publicitarios, las subidas de tono de algunos políticos demuestran que vivimos en una sociedad heteropatriarcal. Tolerancia cero, hacer visible la realidad de muchas, crear conciencia, facilitar el acceso de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad

Dedicar recursos suficientes:

Para educación, protección, promoción, cuidados

Conclusiones sobre salud para programa marco elecciones municipales

“Menos medicina y más comunidad”

La salud solo es responsabilidad personal muy relativamente, como ya dijo Iván Illich en los años 70. Estamos expuestas a multitud de sustancias que son ubicuas, la contaminación química, radioactiva, del aire, de los alimentos supone que las políticas para la salud tienen que tener que implementarse desde el nivel macro, Europeo, Mundial, pensar, por ejemplo en los efectos del accidentes nucleares como el de Fukusima.

“Cambio de paradigma en salud”

Por otro lado a nivel local las políticas de salud deben actuar en primer lugar contra la desigualdad, contra la pobreza, sobre la base de ciudadanos conscientes, conocedores de sus derechos; es nuestro deber formar e informar sobre las carencias de nuestro sistema sanitario, sobre la medicalización de la vida, sobre los abusos de las industrias interesadas en la medicina tecnologizada, denunciar las carencias y el reduccionismo del modelo biomédico.

Vemos a diario como la frustración, los problemas sociales son tratados con medicamentos. Nosotros apostamos por preservar la salud primero, por políticas preventivas, porque las personas puedan cuidar su salud con agua, alimentos, aire limpios; con trabajos dignos, no extenuantes que permitan la convivencia, por espacios públicos frescos y verdes donde esparcirnos, por un ritmo de vida más lento y amable.

La educación en general, no la educación para la salud, es la gran palanca para mejorar la salud. El cambio solo será posible desde abajo, desde los ciudadanxs educados, emponderadxs , sujetos activos, soberanos, para lo que necesitamos educación, transparencia y participación.

Decrecer en medicina no significa aceptar recortes sino colocar los recursos allí donde aportan más a la salud, reconocer que los determinantes más importantes en salud no son los genéticos ni tampoco, salvo excepciones, el comportamiento individual, sino los ‘determinantes sociales’, es decir, el nivel de pobreza, las condiciones de vida. La salud tiene que volver a ser un derecho universal. También supone gastar en lo saludable.

La salutogenesis identifica los recursos saludables de la comunidad, que generan salud, por ejemplo: Rutas del “colesterol”, asociaciones de senderismo, zonas verdes, de esparcimiento, juego, etc.

“El conocimiento clínico es un bien común”

Se critica su apropiación por parte de la industria farmacéutica, que también recibe importantes ayudas públicas y no está haciendo un retorno social de ello. Falta transparencia y colocar por encima del lucro los derechos humanos.

Volver a deliberar sobre los valores de la comunidad.

¿Qué tipo de nacimiento, crianza, vida y muerte queremos?

¿Cómo tratamos las dolencias?: Revitalizar los conocimientos tradicionales que cuidan de problemas “menores” pero muy comunes, recuperar el poder de las personas saludables en la comunidad.

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Acerca de Entre Madrid y Cadiz

Me crie en una familia numerosa, soy la mayor de 9 hermanos; mi infancia ha sido muy significativa para mí por varias razones, fue una infancia feliz, rodeada de una familia extensa, con muchos primos, masculinos porque los más próximos por edad a mí, tanto de hermanos como primos son varones, chicas, las primas del Puerto, con mi primera hermana me llevo 5 años, de chica siempre deseaba que crecieran pronto para que jugaran conmigo al elástico y a la comba; para mí “las niñas” . Me crié en Madrid y siempre de niña tenía el trasiego entre Madrid y el Puerto, Como éramos familia numerosa, de 1ª grado, el tren entre las dos ciudades era barato, por lo que desde los 13 años he viajado sola mucho en “El rápido y el exprés”. Sobre esto tengo muchas historias de trenes que contar. Desde siempre “El sur” me ha llamado intensamente, pero también tengo que reconocer que no sería la misma si no hubiera vivido en la gran ciudad, que te aporta cantidad de experiencias, que yo contrastaba con las de el extremo sur de la península; veía sobre todo una gran diferencia, empezando por el carácter de mi padre que se había criado en el puerto, de madre portuguesa, la forma de entender la vida, pausada, de disfrute, sencilla y austera. la figura de mi padre me influyo poderosamente, me quedo con sus valores: La justicia, la honestidad, reírse de los puritanos, su valentía y sentido común, el recibió una educación clasista y timorata que se sentía más en el sur ,pues Madrid ofrecía una variedad de estilos y formas mucho menos encorsetadas. Según fui siendo consciente me hacía sentir triste la anomia de las grandes urbes, un sentimiento de soledad que acompaña a la muchedumbre en la gran ciudad, yo veía mucho más humano y amable la forma de vida en el sur y desde muy joven decidí vivir aquí, en el sur, criar a mis hijos en esta tierra; recuerdo claramente que no quería tener hijos en Madrid. Soy de la época de “La ciudad me mata” y ese era el sentimiento, controvertido porque la movida madrileña de los 80 me pillo en Madrid y eso fue impresionante, vivirlo fue como un fulgor en medio del gris predominante. Podría contar mucho y amenazo con hacerlo algún día pues esta época tiene mucha sustancia, fue un cambio radical desde una educación de elite franquista en un colegio de monjas>las Irlandesas de BVM> donde tuve de compañera a la esposa de nº ministro de justicia; el día del atentado de ETA a Carrero Blanco yo estaba en clase a menos de un kilometro del colegio de los Jesuitas a donde iban mis hermanos menores y donde cayó el coche que había volado por los aires, las monjas nos asustaron con aires de guerras pues mi compañera María del mar era hija de Utrera Molina que acompañaba a Carrero Blanco a misa. Recuerdo vivamente volver a casa antes de acabar el horario de clase, llorando, llevando a mis hermanas y primas de vuelta a casa, era la mayor.Nosotras solo sabíamos lo que nos contaban y el mundo estaba cambiando rápidamente.
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